EL HOMBRE DEL DIA M A R S H A L L

 EL HOMBRE DEL DIA

M A R S H A L L


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     El organizador de un ejército

  El general Marshall ha sido el organizador verdadero de la máquina humana para la guerra en los Estados Unidos. El Ejército, en Norteamérica, era algo muy deportivo, pero sin una línea disciplinada,  grave y compacta de verdadero ejército. Marshall se la dió. Marshall creó el Ejército inmenso, fuerte y potente de los Estados Unidos. Luchando contra todos. Contra el ambiente. Contra las Cámaras. Contra el sentir popular. Terminada la guerra, en la que muchos no creían, se admira la obra gigante de Marshall.  Ahora es cuando se le comprende. Y se le aplaude... Dentro de unas horas Marshall va hablar de nuevo ante la Cámara. Va a desarrollar un nuevo programa: el de la desmovilización. Ante las dos Cámaras en sesión conjunta, el general Marshall, jefe del Estado Mayor del Ejército, va a hablar. Va a oponerse de nuevo al plan de rápido licenciamiento de la Armada y del Ejército que proponen las Comisiones Navales de la Cámara de Representantes y del Senado... Cree el general que aún no es la hora del descanso. Su voz va a ser escuchada con respeto. No se olvida que él fué quien levantó tiendas y hombres, quien formó un ejército... Su prestigio es la consecuencia de toda su vida. Vida de trabajo y de servicio militar. Difícil tarea organizadora. No parece un hombre de guerra. "Alto, delgado, con grandes ojos azules, tiene un aire más propio de un hombre de negocios que de un hombre de guerra." Es atento y amable. No hay en él nunca un gesto de mal humor. Manda con una sonrisa, pero sin perder energía. Siempre está tranquilo. No pierde la serenidad ni en el centro de los campos de batalla ni en el centro de su difícil tarea de organizador. Es igual en las trincheras que en las oficinas del Estado Mayor.


                                                                                          HOJA DE SERVICIOS

     Los dos hombres más populares de los Estados Unidos son Mac Arthur y Marshall. Lo mismo antes que ahora. Hoy, en el momento del triunfo, Mac Arthur, desde su Cuartel General en Tokio, y Marshall, frente a las dos Cámaras, acaparan la atención de todos los ciudadanos americanos. Se llevan todos los aplausos y todas las simpatías. Son los hombres del día. Un escritor ha dado la definición de estos dos hombres con estas palabras: "Mac Arthur es el mejor soldados de América, y Mars-

                                                                           (Continúa en tercera página.)


EL HOMBRE DEL DIA

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      (Viene de primera página.)

-hall, el mejor militar. Uno, lee mejor en el mapa; el otro, prefiere la visión directa del terreno."

    George Catlett Marshall nació en el Estado de Pensilvania. El último día del año 1880. Estudia en la Academia de Virginia. Va después a las islas Filipinas, Vuelve a su patria para perfilar su formación militar en el "Staff College". Escuela Superior tes guarniciones. En Filipinas y en los Estados de la unión. Estudia. Lee mucho, Y hace deporte. Así se forma en él un militar de cuerpo entero. Competente y fuerte.

     Llega la guerra de 1914. Va a Europa con el Cuerpo expedicionario. Es un brillante oficial de Estado Mayor.  La guerra para él sólo se reduce a ascensos y condecoraciones. En 1918 es jefe de la sección de operaciones. Todos los generales tienen gran confianza en él.


                                                                                                                ORGANIZADOR

      El general Craig lo estima grandemente. E indica a Roosevelt que nombre a Marshall subjefe de Estado Mayor. Así lo hace el Presidente. En 1938. Poco después, por méritos propios, es jefe supremo del Estado Mayor.

     Cuando Marshall llegó a estos puestos el ejército de los Estados Unidos era algo un poco deportivo y un mucho Infantil. No contaba arriba de 170.000 hombres. Se desconocía entre los Cuerpos armados la mecanización y la técnica. Marshall lo cambió todo. Organizó. Desde junio de 1939 su vida trabajo tenaz y difícil, Pero el triunfo ha sido con él. Lucha contra todos. Nadie le apoya. Ni las Cámaras, ni la Prensa, ni la gente. Sólo tiene una ayuda: la de Roosevelt, que cree ciegamente en él. La Cámara da la vuelta y le apoya. Se le dan amplios poderes. Barre y rompe. Después, alza y crea. Cuando Estados Unidos entra en la guerra, creen en Marshall. Todos se agrupan en torno del hombre a quien se debe que Norteamérica pueda entrar en contienda mundial para cambiar el color de la guerra y decidir la victoria.

     En 1942 su estancia en Londres suscita interés en todo el mundo. Ella marca el principio de una ofensiva. Llega el triunfo. Y todos aplauden a Marshall. Cuando le elogian le aplauden, él comenta: "Todos los aplausos de América debían ser para el hombre que no pudo ver el final." Así el general organizador rinde tributo a la memoria de Franklin Delano Roosevelt, el único hombre que tendió la mano a Marshall cuando todos le volvieron la espalda. Gracias a esa fe y a esa ayuda pudo lograrse todo. Cuando dentro de muy poco Marshall hable a las Cámaras sus primeras palabras han de ser como siempre, un homenaje a la memoria de Franklin Delano. El Presidente vela por el general hasta después de muerto...

                                                                                           U, VIGIL-ESCALERA



Hemeroteca Pueblo Diario del Trabajo Nacional, sábado 22 de septiembre de 1945

portada y sigue en página 3


https://prensahistorica.mcu.es/es/catalogo_imagenes/grupo.do?path=574428


https://es.wikipedia.org/wiki/George_Marshall



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