EL HOMBRE DEL DIA El Aga Khan
EL HOMBRE DEL DIA
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Un personaje de "Las mil y una noches"
La guerra ha condenado, con su afán acaparador de actualidad, a muchos hombres al silencio. Nadie se acordaba ya de tipos populares del mundo. Vuelve ahora su momento. Esos hombres son de paz. De un mundo alegre y divertido que va del arte al deporte, pasando por la frivolidad. Uno de estos hombres era el famoso Aga Khan. Cuando el mundo comenzó a conmoverse, el poderoso Soberano, que amaba los placeres de Europa, volvió a su viejo palacio de Bombay. Mientras millones de hombres se movían entre sangre y ruinas, el Aga Khan andaba entre diamantes y mármoles, por jardines de encanto, arrancados de una página iluminada de "Las mil y una noches". En Europa su figura era bien conocida. En las grandes capitales, en las playas de moda, en los hipódromos y en los centros de placer. Su vida tenía tres cuarteles generales: Londres, París y la Costa Azul, Londres era el deporte. París, el placer. Y Niza, Cannes y la Riviera el descanso. Placer del descanso de los placeres frente a un mar, eternamente pacífico, sonriente y azul. Pronto el Aga Khan fué famoso. Por sus caballos y por sus mujeres. Por sus excentricidades y por sus aventuras. Se casó dos veces en Europa. Repartió millones. Y en todos los centros de gran sociedad se hizo famoso. Con sus gemelos de carreras en L Longchamps. Moviendo despreciativamente los montones de fichas y las monedas de oro en las salas de juego. Dos veces hizo saltar la banca en Montecarlo. Pero la guerra borró su nombre. Ahora una noticia de Bombay nos habla de nuevo del Aga Khan. Pronto va a cumplir años y como en todos sus cumpleaños sus súbditos le darán su peso en diamantes. El Aga Khan pesa más de cien kilos.
PRÍNCIPE COMANDANTE
Aga Khan quiere decir Príncipe Comandante. Es el heredero directo de Fátima y Alí. Nuestro hombre del día de hoy nació en Karachi. En 1877. Su vida es la de un príncipe de Oriente. Vida de palacios. En Persia. En la India. En una cualquiera de sus regias mansiones. Es el jefe de todos los ismailitas. Ochenta millones de musulmanes rinden culto a este hombre y todos los años le entregaban en oro su peso. Como ofrenda. Ahora el oro se substituye por diamantes. Sobre él llueven títulos. Sus fieles to Ilaman Sultán, Sah, Mahomed, descendiente del Profeta y jefe religioso de la India, de la Arabia, de Persia y del Afganistán.
Estudió en Inglaterra. En Eton y en Cambridge. Vivió mucho tiempo en Europa, también en sus dominios. Allí tiene la más famosa colección de rubíes del mundo, va-
(Continúa en tercera página.)
EL HOMBRE DEL DIA
El Aga Khan
(Viene de primera página.)
-lorada en doscientos cincuenta miIlones de dólares. Sus piedras preciosas causan asombro. Sólo, en este aspecto, un Soberano le supera: Nizamm de Haiderabad. Su fortuna es incalculable. Fabulosa. Tiene renta de veinte millones de dólares.
Ama la fastuosidad y el lujo. Las joyas y los perfumes. Tiene todo el temple de un príncipe de Oriente, sin fanatismos ni violencias, que se ha tamizado en la vieja Europa. Su vida se centró en Europa, A pesar de que muchas veces volvía a su tierra llamado por sus súbditos. Y escapaba, hacia sus aventuras de placer, de aquellos fieles hombres que le dan más de mil setecientos millones de pesetas al año. De donativos que ellos llaman religiosos... Sólo la guerra tuvo la fuerza suficiente para fijar al Aga Khan en el fondo de su cuadro de Oriente.
LA VIDA EN EUROPA
Durante muchos años el Aga Khan era popularísimo. En Inglaterra se disparaban veintiún cañonazos de salvas en saludo y honor. No faltaba en las fiestas deportivas de Longchamps y de Wombley, de Cannes y de Montecarlo, de Epson y de Melbourne. Su cuadra de caballos fué una de las más famosas. Ganó premios en todos los hipódromos. Nunca faltaba en ellos la silueta inconfundible del Aga Khan. Con su camelia en la solapa, su sombrero de copa de color gris y sus prismáticos.
Practicaba más deportes y juegos. Jugaba en campos y casinos. Al tenis, al golf, al treinta y cuarenta y al bacarat.
Se casó por dos veces, Primero con una italiana, que abjuró. Pero es su segunda boda la que constituye su página de gran amor. En Aix-les-Bains el Aga Khan entró una vez en una bombonería. Allí conoció a una linda confitera, Ivonne Blanche. Era hija de un maitre de hotel. El Soberano se enamoró perdidamente de la muchacha, La pidió en matrimonio. Ivonne Blanche sólo le impuso una condición: seguir con su religión. La francesita no quiso abjurar. El Aga Khan se casó con ella. Le hizo regalos por valor de cuatro millones de francos. La dotó en diez millones. Donó al Ayuntamiento de Aix-les-Bains 750.000 francos... En sus tierras se celebró un jubileo y los indios ofrecieron a su Soberano, como regalo de boda, 700.000 quilates de diamantes,
Ahora está el Aga Khan en Bombay. Sigue como siempre. Con un gran amor y un gran odio. El gran amor sigue siendo la confiterita de Aix-les-Bains. El gran odio sigue siendo Gandhi, El hombre que ama el lujo y el placer no puede comprender al que va predicando, descalzo por los caminos, la abstinencia, el sacrificio y el dolor.....
U VIGIL-ESCALERA
Hemeroteca Pueblo Diario del Trabajo Nacional del viernes, 5 de octubre de 1945.
portada y sigue en página 3
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