EL HOMBRE DEL DIA CHURCHILL
EL HOMBRE DEL DIA
C H U R C H I L L
—-------------
El hombre que ganó una guerra o un grito
de mujer frente a Downing Street
Acaba Churchill de despedirse de su despacho oficial de Downing Street. Indiscutiblemente, con honda amargura. Allí, entre esas paredes, envuelto en preocupaciones y en nubes de cigarros, planeó ofensivas, sostuvo malos momentos y amasó, poco a poco, la victoria. La gente le esperaba en la calle. Mucha gente. Los que le vieron brazo y nervio de Inglaterra. Como saludo, el "premier"-Churchill será siempre el "premier" por antonomasia-, trazó con sus dedos la "V" de la victoria. Esta vez sus dedos temblaban. No estaban firmes y tensos como en el balcón del palacio de Buckingham el día en que "Dios había salvado al Rey y a la patria más que nunca". Al salir una voz le gritó. Era una voz de mujer, que le dijo: "¡Vuelve pronto, Winston!..." Y es que las mujeres llevan siempre el corazón en la boca y dicen y gritan lo que sienten. Quizá esa mujer será madre de soldados. Y habrá votado a Churchill que la salvó a ella y llevó a sus hijos por caminos triunfales e ingleses. Quizá también los hijos de esta mujer no habrán votado a Churchill... Es probable. Porque la vida sin todas estas cosas no podría ser, como es en realidad, una hermosa novela llena de aventuras y de contradicciones.
Ese grito de mujer -un grito de mujer frente a Downing Street y frente Inglaterra- lo habrá escuchado Churchill con amargura. Y con tristeza. Porque él supone que ya nunca podrá volver... En la vida una esperanza siempre es una alegría Inmensa. En el presente y para el futuro, Churchill sabe que este año tiene un año más. Y una tristeza, una gran tristeza más. En la vida el dolor también daña. Y mata. Inglaterra seguirá viviendo y el mundo caminando. El alba será siempre de sangre y por la noche volverán a lucir las estrellas. Habrá tinieblas y amaneceres. Porque en el vivir no hay nada nuevo y todo es una repetición periódica. La historia seguirá registrando fechas, nombres y hechos... El día de hoy será un día más. Y, sin embargo, un hombre que ganó una guerra y que hasta hace muy poco era eje y clave de
(Pasa a segunda página)
EL HOMBRE DEL DIA
C H U R C H I L L
(Viene de primera página.)
un Continente, está ahora pasando, encorvado y triste, por el puente del silencio.
Va hacia el olvido... Alguien ha dicho que algo semejante no se ha visto nunca, Pero esto no es cierto. Hace unos días publicamos en estas columnas la vida paradójica de Bernard Shaw. Y el gran dramaturgo repetía una antigua opinión suya hablando del futuro político de Inglaterra. Hizo una profecía. Dijo que Churchill sería arrojado por la borda del mismo modo que lo fué en 1918 Lloyd George, después de haber sido vencedor de otra guerra. Bernard Shaw ha acertado: "Sabe más el diablo por viejo que por diablo". Quizá también por razón refranera idéntica, es probable que a estas horas Churchill piense que es más fácil triunfar en una guerra que en unas elecciones... Pero Winston Spencer sigue sonriendo al pueblo de Inglaterra y acepta su repulsa. Pierde elegantemente, Sonriendo, Su sonrisa es amarga, pero és sonrisa.
Desde 1874 hasta hoy la vida de Churchill es inquietud. Estudios. Viajes. Es soldado con Martínez Campos en Cuba y corresponsal de guerra en el Transvaal. Es hecho prisionero por el general Smuts.... En sus años van todas esas cosas que nos han contado cuando estaba en el Poder... Después su vida es carrera política. Cargos y puestos. El Parlamento y el Palacio Real. Tareas de Gobierno. Y esta guerra. Y esta victoria. La guerra no habrá sido obra suya, pero la victoria, sí... Él sostuvo la esperanza de Inglaterra cuando parecía que Inglaterra estaba vencida. Acució sin cesar a Roosevelt. Logró hacer intervenir a los Estados Unidos. Recorrió frentes y países. Fué nervio moral y militar de la guerra. Así se hizo posible la victoria. No hubiese sido posible sin la actividad ni el temple de este hombre de rostro ancho, sencillo, con su puro y su bastón y su sombrero blando y sus trajes amplios. Todo en él parecía grande. Hasta su corazón era tan grande que en él llevaba. siempre a Inglaterra. A toda Inglaterra. Hoy la sigue llevando también.
En Nueva York y en Washington, en Moscú y en Potsdam hay asombro, Cada cual piensa lo que puede significar el triunfo laborista. Y, sin embargo, lo que hay que pensar es que las reacciones políticas son distintas en todos los países por un mismo hecho, La tradición política, pura y clásica, de la Gran Bretaña guarda una postura elegante para todas las cosas. Inglaterra no es país de reacciones violentas ni de temperaturas altas. Todo en ella responde a una línea y a una manera peculiar y propia. Nunca se pasan los límites. Se hace política y programa de partido, pero supeditando particularismos y puntos de vista al interés nacional. Los buenos ingleses saben perder y saben ganar. Las dos cosas son en todas las ocasiones difíciles. Churchill sigue siendo Churchill. A pesar de la derrota. Attlee sigue siendo Attlee. A pesar de la victoria... E Inglaterra sigue siendo siempre Inglaterra.
Cuando Winston Spencer comenzaba a cruzar el puente del silencio. una mujer ha gritado frente a Downing Street. El eco del grito ha acompañado a Churchill hasta su retiro. Ahora ya está en su casa. A solas con su vida íntima, con su hogar y con los suyos. A solas también con su gloria. Gloria de vencedor de los grandes combates... La gloria de Winston
Spencer Churchill, que eternamente, en guardia de honor, vela con las armas de oro su nombre y su recuerdo...
U. VIGIL-ESCALERA
Hemeroteca Pueblo Diario del Trabajo Nacional de martes 31 de Julio de 1945.
Portada y página 2
https://prensahistorica.mcu.es/es/catalogo_imagenes/grupo.do?path=574382
Considerando innecesario poner mas enlaces sobre Churchill, pero si hacer una pregunta a la I.A. de Meta.
Comentarios
Publicar un comentario